Cuando se pierde a un hijo, no es solo una ausencia; es literal y visceralmente sentir que te arrancan una mitad, y que el mundo sigue girando como si nada mientras una se queda anclada en ese día.
La música tiene esa capacidad tan extraña y a la vez reconfortante de ponerle voz a lo que nosotros mismos sentimos... de hacernos sentir un poco menos solos en medio de la tormenta.
Los nombres de los que amamos se quedan grabados a fuego.
No hay un tiempo establecido para el dolor, ni reglas sobre cómo sobrellevarlo.
Solo estás tú, tu valentía para seguir adelante cada día, el recuerdo imborrable de mi hijo y el cariño fiel de mi perrito, ellos son los únicos que entienden de verdad, tanto amor....
El duelo es amor..que no sabe donde ir.
Hijo mío siempre estas en mi.



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