HONRO TU MEMORIA. MI AMADO HIJO ADRIÁN. MI AMOR PURO Y VERDADERO. MI ÁNGEL DE AMOR Y LUZ. ERES AMADO


Nadie más conocerá la Fuerza y el Amor de mi Amor por Ti, después de todo, eres el único que conoce cómo suena mi corazón desde dentro.
Honro tu memoria, mi amado hijo Adrián, mi amor puro y verdadero.
Mi Ángel de Amor y Luz.

Estás en mi corazón, en mi alma. Eres Amado siempre.

Mamá

HONRO TU MEMORIA AMADO HIJO ADRIÁN TE ENVÍO LUZ Y AMOR

HONRO TU MEMORIA, AMADO HIJO ADRIÁN
Hijo mío te estoy recordando
La palabra "recordar" viene del latín, "recordar", formando re (de nuevo) y cordis (corazón) ❤Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria.
Significa "volver a pasar por el corazón" ❤Si yo te digo hijo mío, que te estoy recordando, te estoy diciendo que te estoy volviendo a pasar por mi corazón.

En todo el mundo, el encender una vela es un gesto sagrado

EN TU MEMORIA MÍ AMADO HIJO ADRIÁN.

COMENZAR: ENCENDER VELAS

GRACIAS

BENDICIONES

GRACIAS A TOD@S POR COMPARTIR

HIJO MIO ADRIAN. ERES AMADO

Te envío Luz y Amor. Eres amado siempre.

BENDICIONES

❤☀❤☀❤☀❤❤❤☀❤☀❤☀❤

“Perdónate por no saber lo que no sabías antes de aprenderlo

Adrián hijo mío amado, eres Luz y Amor puro y verdadero.

La mariposa misma es el cambio, es un ser que mediante un duro esfuerzo atraviesa una larga y lenta metamorfosis para convertirse de oruga a mariposa. La mariposa es entonces un símbolo de evolución, de belleza, de gracia, de la naturaleza y de la vida misma, pasa de arrastrarse en la tierra a tocar el azul del cielo con una sensación de libertad y ligereza, su capacidad de transformación encarna los cambios, evolución y potencialidades del ser.


Bendiciones

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La Transformación de mi hijo, me esta transformando a mi. Mi Amor puro y verdadero. Mi Ángel de Amor y Luz.
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lunes, 20 de agosto de 2018

El pensamiento

El pensamiento--la voz--en mi mente no soy yo. --Jorge lomar

El ego se alimenta de la culpa

Vídeo: El ego se alimenta de la culpa.--Jorge Lomar

¿Quién proyecta ?

El personaje no proyecta nada ,el personaje es proyectado por la Mente,solo hay una mente.Yo como personaje es todo tu pasado.Intento que veas,lo insignificante que es creerte una persona.No se trata de aprender a vivir la unidad,se trata de que te des cuenta de que eres unidad.Has creído un montón de cosas. Tu vida recobra sentido cuando recuerdas que eres el SIGNIFICADO... Se una luz brilante https://www.youtube.com/channel/UCusb......


¿Quièn proyecta ?,por Jorge Lomar

El orgullo ,la gasolina de la culpa.....por Jorge Lomar.



¿Por que no vemos resultados cuando practicamos el perdòn?
Aquí Jorge nos explica cuales son esos resultados que queremos ver....o que buscamos....
¿Que es el KARMA?
¿Que es el DHARMA?

El orgullo ,la gasolina de la culpa.....por Jorge Lomar....

Clic aquí: El orgullo ,la gasolina de la culpa.....

https://seunaluzbrillante.wordpress.com/ Se una luz brilante

sábado, 5 de mayo de 2018

Deshaciendo el virus mental de la culpa

Serie del perdón, 2º artículo [publicado en Universo Holístico]
En este segundo artículo de la serie del perdón, vamos a vernos las caras con un virus que habita en la mente de todos los humanos. No se habla de él en ningún medio de comunicación, en realidad, muy pocos saben que están enfermos de este terrible virus, ya que en general, no se sabe mucho sobre las cuestiones no palpables.
Hablamos de la culpa. Si, ya sé, no te gusta. Es precisamente este el último tema al que tu mente quiere mirar. Pero verás que merece la pena saber un poco más sobre este virus mental. Para empezar, es interesante que te des cuenta de que el perdón solo tiene sentido cuando antes ha habido culpa. O alguien culpabiliza a otra persona, o alguien se siente culpable. En cualquiera de estos casos hay un error mental que produce como consecuencia ataque, conflicto, miedo, sufrimiento y separación.

Uno de los significados más profundos del perdón es la disolución de la culpa, lo cual implica la corrección de este error mental. Si te das cuenta, la auténtica sanación solo puede darse en la mente, ya que es ahí donde radica la verdadera causa de todo sufrimiento.
Hoy día, en el campo terapéutico hablamos mucho de “programas” o “guiones” mentales. El desarrollo de la informática ha permitido que nos familiaricemos con estos conceptos y ver claramente que nuestra mente funciona también así.
El personaje es la parte de tu mente sometida a los programas. Está tan fuertemente condicionado por su pasado y sus interpretaciones de la realidad, que muchas veces, al vernos totalmente metidos en ese personaje que interpretamos, nos da la impresión de que es imposible escapar de la película que se rueda en la propia mente. Es por esto, que hoy día se contempla el crecimiento humano como una verdadera liberación de la mente, la desprogramación de todos los patrones que limitan nuestra libertad. El más importante de estos patrones, debido a las ramificaciones de dolor que produce, es la culpa.

Error, sufrimiento y culpa

Pongamos por ejemplo, que has hecho algo de lo que te consideras culpable. Este es el nivel más sencillo de culpabilidad. A este nivel es muy difícil que alguien se de cuenta de cómo opera el virus mental. Uno dice “lo que he hecho ha estado mal, y por eso me siento culpable”. Y ya está. Está tan socializado que nadie encuentra nada raro en ello. Normalmente, al “hacer algo mal” lo llamamos error, y se caracteriza porque produce algún tipo de sufrimiento, molestia, carencia u ofensa a alguien. Por lo tanto ya tenemos entrelazados los conceptos de error-sufrimiento-culpa.
Pero sin embargo, ha habido una variación importantísima de conciencia en la percepción de la situación entre el momento del suceso [“el error”] y el momento en que te sientes culpable. Cuando hiciste lo que ahora te parece un error, en ese mismo momento, no te pareció un error. Todos tus programas  mentales, tu sentir de ese momento –consecuencia de tu modelo mental-, tus miedos y deseos, tu personaje eligió hacer lo que hizo desde su interpretación del momento. Y no encontraste nada mejor que hacer, ya sea porque no viste correctamente la dimensión del asunto, ya sea porque no estabas bien informado, porque seguías un consejo o una orden desacertada, o simplemente porque tenías miedo o deseabas algo con ansiedad...  No pudiste hacer otra cosa, porque no la hiciste.
Puede ser que fuera el miedo el que te impulsase a hacerlo, o bien la falta de información, el desconocimiento o la inexperiencia, cualquiera de los habituales aprisionamientos mentales. Todo ello son formas de inconsciencia, con lo que llegamos a una conclusión clara: el error sucede siempre debido a la inconsciencia. De modo que en el momento de la acción no podías hacer otra cosa más que la que hiciste. Si no veías, es decir, si no eras consciente, ni siquiera tenías la libertad de elegir.
Todo error es producto de la inconsciencia. Sin conciencia no hay libertad.
En este punto podemos observar los argumentos de la culpa: “Debiste haber pensado mas en ello” “Debiste haber calculado las consecuencias” “Debiste haber mirado el asunto desde otros puntos de vista”. Es decir, la culpa dice que, cuando no eras consciente, debiste “haber sido consciente”. Y por tanto, te hace sentir que eres incorrecto o erróneo, que eres malo. El ego, mediante su programa culpa, juega con el tiempo. Antepone lo que ahora ves a lo que antes no veía, y dice, “Lo has hecho mal. Deberías haberlo hecho bien. Por eso eres "malo”.
or supuesto, no puedes sujetar a una persona por las solapas y decirle “hazte consciente” mientras le zarandeas. La consciencia surge desde tu darte cuenta, que es un gesto de apertura mental de índole personal y profunda trascendencia. No sabemos exactamente por qué ni cuando ocurre. Cuando lo ves, lo ves. Esta fuera de lo razonable “exigir” consciencia de algo a alguien. No se puede exigir que veas lo que no ves. La culpa es un virus mental generado por el mismísimo sistema de pensamiento del ego.
Exactamente en este punto, el patrón de la culpa te hace sentir terriblemente mal. La culpa te dice que no es que el suceso haya sido un error y ya está, sino que hay algo en ti que es permanente y esencialmente malo. Esta sensación de verse a sí mismo como algo malo o sucio es tan insoportable, que el mismo programa del ego o del personaje, elabora salidas que parecen ayudarte.
Cuando vemos a un niño que está aprendiendo a andar, le miramos con una percepción de inocencia. Esto significa, que aunque el niño se caiga hasta 1.800 veces antes de dominar su caminar, en ninguna de esas caídas le consideramos “malo”. Nunca le decimos “déjalo, chaval, no sirves para esto, no tienes solución”. Todo lo contrario, sabemos que tras ese penoso esfuerzo todos aprendemos a andar, asumimos que el error es parte del proceso de aprendizaje, y por ello, nunca culpabilizamos a un niño por cometer un error. Siempre percibimos el éxito potencial más allá del error presente.
Sin embargo, a cualquier persona que esté cerca de nosotros, por mucho que la queramos,  acabaremos culpabilizándola de cualquier cosa que nos duela, que nos ofenda, en definitiva, que interpretemos como un error [recuerda la relación que hace tu mente: error – dolor – culpa]. Cuando sentimos el dolor, tu ego automáticamente te dará la orden de proyectar su causa afuera.

Proyección de la culpa

Imagina que te encuentras realizando un trabajo casero, tal como por ejemplo, tender una colada. La cosa no es lo más divertido del mundo, y de repente se desencadena algo en tu mente que no te hace sentir muy bien. Sientes que tú no deberías estar haciendo esto, de algún modo se trata de una leve irritación o mejor dicho, una resistencia a lo que estás haciendo. Percibes que sufres, aunque sea muy levemente. Algo en ti sabe que si hay sufrimiento hay error. Inmediatamente y sin darte cuenta, buscas al culpable.
Entonces nace una idea en tu mente. “Este trabajo debería estar haciéndolo mi marido, porque él nunca hace nada por la casa”. Ya está. Algo en ti cree en esta idea, y a partir de ahí se genera aún más dolor. No solo sufres por el hecho de resistirte a hacer el trabajo, sino que además te sientes atacada. Este nuevo pensamiento justifica el que empieces a elaborar tus propios pensamientos de ataque hacia tu marido. ¡Necesitas defenderte para poder hacer algo con respecto a tu sufrimiento! ¡Esto hay que arreglarlo! En poco tiempo te encuentras odiándolo, y la culpa se hará reproche. La guerra está servida. Tu marido buscará los modos de defenderse para no sentirse erróneo ante tus ataques.
Lo que aquí ha ocurrido es un proceso llamado proyección de la culpa. Existe un patrón instalado en el sistema operativo de nuestro ego, que se dispara a la menor señal de sufrimiento y nos induce a buscar la causa ahí fuera. Entonces proyectamos nuestra energía negativa contra esa causa externa, para de ese modo intentar solucionar nuestro pesar. De este modo generamos todo tipo de ataques mentales como el que he descrito.
Estos ataques mentales, convenientemente repetidos y con una constante inversión emocional, producen de hecho todos los conflictos, todas las luchas, todas las guerras que la humanidad vive. De los ataques mentales surgen los maltratos emocionales y como consecuencia los maltratos físicos. Después, solo falta esperar la cadena de venganza.

La culpa da sentido al ataque

El proceso muy rara vez es descubierto por la consciencia: la culpa ha operado sin ser vista, ha producido una guerra grande o pequeña al viejo estilo de los servicios secretos internacionales como la CIA.
Siguiendo con el ejemplo de la colada, la persona que repentinamente experimenta resistencia al trabajo que está realizando, ha perdido la presencia, la aceptación de su circunstancia presente. Esa resistencia psicológica al momento, estrictamente interna, es la causa verdadera e inatendida del sufrimiento. La resistencia, a su vez, ha surgido del dolor psicológico inconsciente.

Si deseas ser responsable de tu dolor, y no estás agusto con lo que haces, o cambias tu percepción, o bien dejas de hacerlo. Sin embargo, con la mente bien entrenada desde muy pequeños en la culpa, la reacción que surge ante el dolor es buscar al culpable ahí fuera. Así podremos “hacer algo”: atacar.

En otras palabras, todo el sufrimiento que experimentas procede del interior de tu mente. Un guión de culpabilización te impulsará a atacar mentalmente a personas o circunstancias externas con el fin de librarte de tu propio dolor. Y aunque esto nunca haya funcionado para sanar el dolor, sino que precisamente ha producido una cadena constante de conflictos, ataque, defensa y sufrimiento, el programa sigue vigente en la mente humana gracias a permanecer inobservado. La culpa es el agente secreto del ego.
El perdón es la sanación de la culpa, y comienza por darnos cuenta de que realmente, la misma idea de la culpa es una locura. A partir de ahí, el trabajo pasa por hacernos conscientes de nuestro dolor inconsciente según surge, y resolverlo responsablemente con herramientas liberadoras en lugar de dejarnos llevar por el programa estándar de culpabilización y ataque que nos sume en el victimismo.
Ahora viene lo más impresionante de todo. ¿Sabes de donde procede el dolor inconsciente? Agárrate bien. Se trata de culpa inconsciente. Un ancestral sentimiento de ser erróneo, una identificación subconsciente con el error.
La culpa tiene dos variantes, la culpa consciente, que ya hemos visto cuando yo me siento mal por haber cometido un error o bien cuando atribuyo el error a algo externo, y la culpa inconsciente. Ambos son errores mentales, pero a niveles muy distintos.
La culpa inconsciente es de índole colectiva, ya que el inconsciente es colectivo como tan bien supo describir al mundo el genial Jung. La culpa afecta a toda la humanidad, y produce un sentimiento profundo y muy escondido de ser erróneo, inadecuado, incorrecto. En occidente fue llamado “pecado original” y desde la misma mente inconsciente, produjo toda la simbología de la expulsión del paraíso. ¡Imagínate! ¡Ser tan malos que hasta Dios, que se supone que es amor, nos echa de su casa! Lejos de significar nada verdadero, este mito refleja una profunda sensación de ser incorrectos, malos, inadecuados, como un “mal hijo”. En oriente la culpa inconsciente ha tomado otra forma más sofisticada: se ha llamado karma, e implica una cadena de causa y consecuencia que te aprisiona en la rueda de la reencarnación. Finalmente también se trata de un sentimiento de culpa, de identificación con el error, que te lleva de un modo a otro a manifestar sufrimiento, carencia, vulnerabilidad, lo que de nuevo te lleva al error, y por tanto, de vuelta a la culpa.
¡Existen seis mil millones de almas que se sienten erróneas recreando inconscientemente y cada día un mundo de culpa! Ahora puedes entender el valor global del trabajo con el perdón. Realmente, el trabajo con el perdón es tan profundo que sana a la mente colectiva.

Cuando la culpa se manifiesta en la vida, ocurren sucesos en los que uno se llega a sentir muy mal al verse a sí mismo identificado con el error, con lo malo o con lo sucio. Puede ser que se manifieste como una angustiosa depresión, o también puede que aflore como un sencillo malestar mientras hacemos la colada.

En cualquiera de los casos, la culpa es el origen del sufrimiento, y el sistema como nuestro ego pretende gestionarla, proyectándola al exterior, es el modo perfecto mediante el cual el ataque, el miedo y sufrimiento se convierte en el modo habitual de relacionarnos entre los humanos.
Ni tu ni nadie es algo “malo” o “inadecuado”. ¡Somos Vida pura! Sin embargo, todos colaboramos al recrear sufrimiento en nuestro entorno porque constantemente nos estamos proyectando unos a otros la idea “eres malo” mediante el mecanismo de la culpa. ¿Cómo vamos a llegar a experimentar lo que realmente somos si seguimos sometidos a semejante programa? 

El perdón es el proceso interno y personal que sitúa toda tu atención en lo importante: deshacer la culpa para encontrar la verdadera paz interna y la liberación de tu mente. Es un proceso de ampliación de la consciencia que te permite mirar los modos en los que la culpa opera en ti, para así poder ver que en realidad, la culpa es locura, nunca ha existido en realidad. Al desaparecer ese virus de tu mente, verás y sentirás qué es lo que tú y cada ser humano es realmente.



Jorge Lomar

martes, 24 de abril de 2018

Como dejar de ser victimas; Vivir El Perdón


Como dejar de ser victimas; Vivir El Perdón


Interesante Entrevista de Eva G. Cribeiro a Jorge Lomar que nos habla de su proceso de transformación personal, del perdón como camino para sanar la mente, de como programamos nuestra ego para crear un personaje y de lo fácil que es dejar de ser víctimas cuando se logra asumir que no somos lo que creemos ser.
www.evatrota.com Music for this video: Song: Digya Author: Kevin MacLeod

miércoles, 7 de febrero de 2018

El Perdón


SERIE DEL PERDÓN,3º ARTÍCULO DE JORGE LOMAR

Si el ataque no te hace feliz ¿por qué insistir? En los artículos anteriores de esta serie hemos visto cómo en nuestra mente se ocultan una serie de programas que, a no ser que estemos atentos, conseguirán que en cualquier momento ataquemos a cualquier cosa.

Puede ser que el ataque solo sea mental, pero aun así, tendrá sus consecuencias emocionales. Si el ataque ya es emocional, viviremos momentos intensos de sufrimiento en alguna relación con los demás. Si el ataque es interno, en forma de culpa, nos sentiremos pequeños, temerosos y aislados. Si el ataque es físico, nos sentiremos heridos o fracasados. Siempre hay pérdida unida al ataque. ¿Por qué atacamos entonces?

ATAQUE MENTAL

Para tener alguna conciencia de cómo atacamos a los demás y cómo nos atacamos a nosotros mismos, es preciso estar dispuesto ver los mecanismos de ataque en donde todo comienza: el ataque mental. Se manifestará en cierto tipo de pensamientos y sus correspondientes emociones consecuentes. Ambos verifican los programas de ataque que están ocultos en nuestras creencias, nuestra manera de ver el mundo y nuestro concepto de “yo”.
El ataque mental es cualquier tipo de pensamiento que nos separa de algo, que pretende dañar o que simplemente menosprecia, limita o debilita. Se siente como aquello que llamamos “negatividad”, independientemente de que el ataque esté dirigido hacia algo externo o hacia ti mismo.
Cuando culpamos, criticamos destructivamente, hacemos bandos, juzgamos a alguien, e incluso cuando lo clasificamos, especialmente si lo clasificamos de inútil o de peligroso, estamos atacando mentalmente. A partir de ese momento, surge una barrera emocional o energética que por un lado nos separa de la otra persona, y por otra nos mantiene presos a ella, ya que al ser un “enemigo”, una parte luchadora de nuestra mente permanecerá en constante vigilancia con respecto a esa persona. Esa parte de nuestra mente ha sido entrenada para hacernos sobrevivir, es rígida, sistemática y suele olvidarse de todo en pro de defendernos. Es primal, muy antigua, emocional y poderosa, cuyos surcos están profundamente arraigados en nuestra mente.Ese mismo ataque puede dirigirse contra una idea, una circunstancia, una raza, una profesión, contra el mundo o incluso contra Dios, cualquiera que sea el sentido que este concepto tenga para ti. Y en cualquier caso se habrá abierto un toque de queda en tu mente.

EN DEFENSA PROPIA

Si estás recibiendo algún tipo de ataque físico mientras lees este artículo, te aconsejo que intentes escapar o si no puedes, te defiendas físicamente como puedas. Esto es evidente y no es el nivel de trabajo del perdón. Como ya hemos dicho en los artículos anteriores, el perdón es un profundo acto interior. Perdonar no significa que no te defiendas de un ataque evidente. Perdonar se refiere a todos los casos en los que puedes hacer un ejercicio de autoconciencia, darte cuenta de qué es lo que estás defendiendo y qué pretendes con tu ataque.

El recurso “en defensa propia” lo estamos usando en muchas más situaciones que en los ataques físicos y directos. Lo empleamos constantemente ante cualquier percepción de ataque. Por ejemplo, cuando sentimos que se nos ha atacado verbalmente, se abren más posibilidades que simplemente responder con más ataque. Pero para ello habría que estar muy atento y bastante entrenado en el perdón. Si llevas tiempo trabajando, es más probable que puedas darte cuenta de lo que ha ocurrido cuando has recibido ese ataque verbal. Por un momento, sientes perfectamente qué es lo que en ti se ha sentido vulnerable. También puedes sentir qué es lo que en la otra persona se ha sentido vulnerable para haber tenido la necesidad de atacarte. En ese instante ya has encontrado un portal por el que puede entrar tu perdón, existe un vínculo entre la otra persona y tu. Ambos sois vulnerables, ambos estáis defendiendo vuestro “yo”. Entonces puedes llegar a comprender por qué tiene miedo el otro o porqué se ha sentido ofendido. E incluso puede que no entiendas los motivos del otro, pero te des cuenta de que aquello que se ha puesto a la defensiva en mi, solo es mi propia sensación de debilidad. Y eso es lo que pretende el ego, que hagas caso siempre a tu debilidad, que te identifiques con ella.

EN DEFENSA DE LA VERDAD

También atacamos cuando alguien tiene una idea distinta de la nuestra. Parece que hay una parte dentro de ti que se retuerce y se siente herida simplemente porque otra persona tiene una visión distinta del asunto. Esa parte dentro de ti no es más que un programa que va a colocar inmediatamente a la otra persona en otro bando. En poco tiempo la ha catalogado de “enemigo”, aunque sea a un nivel sutilmente subconsciente y ni tu sepas que haya sucedido esta inmediata clasificación. Tú te has sentido identificado con una opinión, y si la opinión es rebatida, la defiendes del mismo modo que si fuera “en defensa propia”. Puede, incluso, que pienses que tu opinión es la verdad, y que eso te justifica para defenderla, atacando al otro. Sin embargo, la verdad no necesita ser defendida. No es necesario hacerle ver al otro la verdad si él no quiere.


LA VERDAD NO NECESITA SER DEFENDIDA.

Muy relacionado con la creencia de tener que defender la verdad atacando a otro, está la idea de utilizar la culpabilización como herramienta didáctica. ¡Para que aprenda! ¡Lo hago por tu bien! En realidad el ataque pretende dañar, no pretende en absoluto que el otro aprenda nada, ya que sin duda, ese no es el modo de enseñar nada a nadie. La acción que surge de este pensamiento pretende aliviar la ira, proyectar la culpa y quedar por encima, es decir, establecer el poder sobre otro. Lecciones de separación y conflicto, en definitiva.

En otros casos, una persona puede hacerte sentir ofendido solo con su presencia. La defensa propia también puede saltar para justificar tu ataque. Solemos decir que esa persona tiene mala energía o no nos produce “feeling”. Pero este planteamiento ha cometido el primer error de quien realmente se dedica a trabajar el perdón. Se ha colocado al problema fuera de tu mente. El mal “feeling” que percibes en el otro ha surgido en tu propia mente y precisamente de su manera de percibir al otro. Tú tienes el poder de cambiar tu percepción de él en lugar de derrochar energía juzgando.

Muy habitualmente, es nuestro estilo de vida el que se ve amenazado por alguna causa percibida en el exterior, y la defensa propia se fusiona con el profundo miedo al cambio que suele paralizarnos cuando se tambalea nuestro marco de comodidad.

En este mismo contexto, es muy habitual que ataquemos “en defensa de mi imagen”. Defender la propia imagen a veces se refiere al prestigio o al honor como si todo eso fuera la parte esencial de tu identidad, la máxima verdad que te sustenta. Te puedes imaginar cómo salta esta “defensa propia” en estos casos, como si fuera un resorte. Bajo este modelo de pensamiento, toda tu seguridad, comodidad y estilo de vida está orquestado en el modo en que te ven los demás. Si eso fracasa, tu trabajo, tu poder, tu aparente identidad se podría venir abajo. En definitiva, cualquiera que sea la imagen que uno quiere preservar ante los demás, muchos de los ataques mentales a los que recurrimos pretenden defender tu personaje. Incluso en ocasiones, se defiende un personaje débil, victimista o enfermizo, ya que se cree necesitar esa consideración por parte de los demás.

EN DEFENSA DE OTRO

En otros casos, nuestro ataque se justifica porque estamos defendiendo a otra persona a la cual consideramos indefensa (por si alguien se ha olvidado, vuelvo a colocar el ámbito de trabajo fuera de los ataques físicos, sino en los ataques psicoemocionales).La mayor parte de las veces, lo que hacemos es tomar partido automáticamente por algo en lo que estamos involucrados emocionalmente. Es decir, parecemos defender a otro, pero en realidad estamos defendiendo un interés propio. A veces el interés propio es tan sutil como una lealtad, una amistad, una simpatía o un lazo familiar que parece obligarte a entrar a formar parte de un conflicto.
Muchas veces surge nuestra ira cuando vemos sufrir a las personas que más queremos. Eso te hace sufrir mucho y muy a menudo  es este mismo sufrimiento el combustible de nuestro ataque. Basta con que le des suficiente crédito a estos pensamientos para verte envuelto en cualquier tipo de guerra o conflicto.

ATACAR PARA CONTROLAR

Una gran cantidad de energía mental mal canalizada está destinada a atacar a otras personas con el fin de que hagan lo que tú quieres. Nos resulta familiar, al haber sido educados de esta manera es un programa profundo. Para muchos padres no existe recurso alguno más allá del grito o la amenaza para movilizar a sus hijos. Y este mecanismo se suele transferir de padres a hijos, de hermanos a hermanos. ¡Cuántos conflictos surgen entre los humanos porque unos intentamos modelar a otros a nuestra imagen y semejanza!Aceptar al otro, respetar sus motivos y todo el paradigma que lo sostiene es un sofisticado arte que toda persona debería estar interesado en comenzar a practicar. El programa del control, igual que cualquier otro, se puede cambiar. Porque cuando das libertad, te liberas.
Cuando das libertad, te liberas


ATAQUE A MI MISMO

Cuando nos sentimos incapaces de algo, cuando nos preocupamos por algo que podría pasar, o cuando tememos que algo se repita, así como cuando nos culpamos de algo, nos estamos atacando mentalmente a nosotros mismos. Entonces nos sentimos fragmentados, divididos por dentro, deshechos en nuestra autoestima.
El ataque a mi mismo puede venir de la mano de un error que aparentemente hemos cometido, y sobre el cual nos juzgamos a un nivel de identidad, algún susurro programado que subliminalmente te dice “eres malo”. Como si se olvidase que cometer errores es lo más natural en el ser humano, que el mundo que vemos es imperfección en estado puro y que la mejor actitud que podemos tomar ante los errores es aprender y perdonar.
Un error es un punto álgido de aprendizaje, ser consciente de él lo convierte en un éxito.Cualquier éxito de nuestra vida habrá estado precedido por multitud de errores. Y más aún cuando llevamos la escena al ámbito de las relaciones humanas.

Hay personas que piensan, aunque sea sin darse cuenta, que culparse duramente por un error le ayudará a aprender mejor, y de nuevo, hacen de la culpa su herramienta didáctica. Sin embargo, el aprendizaje no puede funcionar mediante el ataque. El ataque, precisamente, provoca el ambiente mental que impide cualquier aprendizaje. Será mucho más productivo que te sientas bien mientras observas la mecánica de un error e intentas aprender. Tu energía mental estará limpia, no necesitará defensas y tu mente se mantendrá fresca y abierta.

Cuando la motivación de un aprendizaje es el miedo, es posible que tu motivación la consideres muy importante, pero el proceso de aprender se hará muy difícil. La mente que realmente aprende está aprisionada entre las defensas y límites que le impone la mente que lucha.

Una preocupación o miedo recurrente, es otra forma sutil de ataque a ti mismo que pone en guardia a la parte defensora de tu mente, y te manifiesta debilidad y desconfianza. También el miedo se puede perdonar. Para perdonar cualquier preocupación o miedo, debes darte cuenta de que estás temiendo a tu pasado, y de que ese mecanismo será empleado por el ego para debilitarte mediante hipótesis terroríficas proyectadas en tus fantasías de futuro. 

También ayudará cuando te des cuenta, de una vez por todas, de que lo único que puedes controlar en tu mundo es tu mente, y este poder es absoluto. Pero no intentes controlar antes a tu mundo que a tu mente, o tu mundo acabará controlando a tu mente y a ti.

COMPASIÓN

Compasión no es lástima. Cuando alguien te da pena, lo sitúas por debajo de ti y en realidad, lo separas de ti. Compasión no es simpatía. Puedes sentir compasión por alguien y no estar de acuerdo con su manera de ver el mundo. Compasión no es sentir lo mismo que siente el otro. Si eso fuera compasión, dos personas enfadadas estarían en actitud compasiva. 

La compasión tiene dos niveles, uno humano y otro espiritual. Al nivel humano sí se emplea la empatía, que significa que percibes con absoluta claridad lo que el otro siente. Por supuesto, cualquiera podría decir que es imposible que dos personas sientan lo mismo al tener mentalidades y experiencias completamente distintas. Sin embargo, cuando una persona es lo suficientemente madura y autoconsciente como para haber desarrollado la empatía verdadera, sabe que los sentimientos humanos son muy básicos y siempre los mismos sin importar edad, género, raza, ideología o generación. Y a este nivel puede conectar con la otra persona.

La mente humana dispone de dos partes. Una de ellas se dedica a defender, a luchar, está en controversia con todo lo que ve, analiza y desmenuza, busca el defecto constantemente, ve peligro en todas partes, y provoca todos los conflictos que vive. De esta parte de la mente hemos estado hablando al referirnos a los distintos tipos de ataque mental.

La otra parte solo tiene el objetivo de aprender, unificar, y caminar pacíficamente hacia la verdad, busca crecer y expresar amor. Esta parte te conecta contigo mismo, con los demás y con todo.

La compasión sucede cuando te sitúas en esta parte de tu mente. Puedes hacerlo con solo desearlo. Entonces, todos los ataques que habías urdido y percibido comienzan a verse de otra manera. Al entrar en el modo de aprendizaje, comprendes el miedo que el otro siente. ¡Cómo no ibas a comprenderlo! Te has pasado toda tu vida sintiendo miedo. Descubres que, bajo la apariencia peligrosa, iracunda o dolorida de la otra persona, hay una vulnerabilidad que compartes con él. Lo puedes percibir como a un hermano en este viaje de aprendizaje, y te unes a él en la vulnerabilidad humana.

A un nivel más profundo, la compasión es descubrir que bajo todos los disfraces que tanto yo como el otro interpretamos, está el Ser, la Vida sin límites  ni forma, el Amor puro que somos. Alguno se le llama “ver la luz”. Ver su Verdad. Ver tu Verdad.

Si, ¡somos humanos! Muchas veces no será nada fácil ver la esencia del otro tras sus convincentes disfraces que hacen saltar por los aires nuestro equilibrio emocional y disparan automáticamente nuestro juicio más duro. ¿No resulta extraño que nuestra mente esté tan entrenada en mil maneras en hacernos daño? Pero bajo todos esos programas, nuestra esencia reclama que regresemos al conocimiento de la verdad. Entonces, desde la verdad, podremos ver los programas de sufrimiento con tanta facilidad que dejaremos de creerlos, y por tanto, los desconectaremos. ¡Programa desinstalado satisfactoriamente! ¡Qué gran liberación!

Muchas de las veces no somos capaces de ver la paz y el amor profundos en el otro hasta que nos centramos y vemos la paz y el amor profundo en nosotros mismos. Si has podido descubrir un ataque mental en tu vida, ya sea emitido o recibido, recuerda que dispones del don de la compasión. Es una parte profunda y esencial de tu mente. Cuando puedas, desplaza por un momento tu atención de los programas de dolor y dedica unos minutos de silencio a encontrar esta parte de ti, tu verdadera identidad, y desde aquí, vuelve a mirar lo que pasó.Un trabajo irremediablemente unido al perdón profundo consiste en ejercitar la conciencia de lo que eres realmente, la conciencia esencial. La experiencia de saber lo que somos nos llevará a ver de otro modo, a nosotros mismos y a todo lo que percibimos. Es el salto a la conciencia espiritual
Fuente: PUBLICADO EN UNIVERSO HOLÍSTICO EN DICIEMBRE DEL 2009

Resumen de lo que se habla en el vídeo que está al final del artículo:
El programa de supervivencia está ahí porque hay una profunda creencia en la muerte.
Epicúreo: “O Dios es también sufrimiento, dolor y culpa o este mundo no lo ha creado Dios”, este mundo que estamos percibiendo es una creación mental..

Sobre el perdón…. Pase lo que pase siempre elige paz, dentro, que no significa sumisión.
Cada perspectiva en la que te sientes que estás solo es falsa, siempre estás interconectado con todo. La perspectiva de que algo estás haciendo a solas o por tu cuenta, es siempre falsa,….  siempre vas a tener que RENDIRTE a lo que te pasa, a lo que la vida te trae, a la conexión con los demás, tu eres parte de un río que está fluyendo, muchas veces creemos que sabemos más que la vida e intentamos manipular y cambiar al otro… Todo lo que está a tu alrededor, eres tu, cualquier lucha con lo que hay ahí afuera, es una lucha contra ti mismo, cualquier ataque fuera es un ataque dentro, esa es la mirada del PERDÓN..
Responsabilizarnos y ACEPTAR nuestro sentir…. “tú no me molestas, ME MOLESTAN MIS PENSAMIENTOS SOBRE TI, no me molesta lo que pasó me molestan LOS PENSAMIENTOS REPETITIVOS OBSESIVOS CULPABILIZANTES, sobre lo que pasó”  

Nuestros niños interiores están metidos en una cueva, nunca los quieres mirar, nunca les quieres dar la luz de tu conciencia, de ver lo que sientes.. negamos el sentir de nuestro niño.
El verdadero perdón es siempre interno, de uno mismo, sensación de paz.
Estoy perdonando todas esas diferencias que he establecido dentro de mi.
Las cárceles es el centro social de la culpa, la gente está haciendo penitencia peni=dolor, el programa te dice que para crecer tienes que sufrir dolor, entonces entendemos que la justicia es un castigo, es la venganza, la venganza es justicia.. esto es una cadena de ataques y defensas, eso es lo que provoca el programa, y de lo que se trata es a través del perdón hacer una cadena de PERDÓN
Pasos para entrar en ese camino del perdón..

1er paso: Acepto el SENTIR, me quedo con él –esto es como abandonar la proyección, me ocupo de lo dentro en lugar de lo de fuera, me ocupo de mí, me centro en mí, me doy cuenta de este sentir, le atiendo le honrro, le dejo su espacio, su tiempo.
2º paso: Tomo la RESPONSABILIDAD me doy cuenta que el conflicto está en mi mente no fuera, ya definitivamente he dejado de proyectar.
3er paso, es el más importante PIDO AYUDA, me doy cuenta que una mente programada NO  puede arreglarse (desprogramarse) a sí misma, hace falta esa parte de la mente que es ilimitada que limpie con su luz a la parte programada.
Tengo que darme cuenta de que no entiendo nada de que no sé nada, no sé cómo se originó el universo, no sé porqué estamos aquí, no sé cual es tu propósito ni el mío, no sé a dónde vamos… LO ENTREGO TODO, ahí estoy pidiendo ayuda, y ahí es donde recibes la paz, sientes la paz, sientes que estás siendo curado.
4ª paso,  ACEPTA LA SANACIÓN, esto significa que va a volver el programa una y otra vez a ofrecerte la alternativa del ataque fuera o del ataque dentro con culpa victimismo, o ataque fuera… y una y otra vez vas a tener que elegir PAZ en ese mismo tema, hasta que esa idea es profundamente elegido, y ese aspecto de tu vida esa capita de cebolla de tu yo (ego) acaba de ser vencido, y entonces sientes una liberación, ha cambiado tu percepción.        

Nos deberíamos centrar en esas personas que tenemos a nuestro alrededor, tus hijos, tu pareja, tus padres, tus jefes compañeros de trabajo, tus amigos, esas personas es donde se trabaja el perdón y ahí está tu máxima inspiración y tu máximo conexión espiritual. Luego hay otro trabajo de perdón impersonal, mientras vas por la calle, en el metro, con los que te cruzas, esas personas que parecen distintas o que de repente nos asustan. No hay mayor inspiración que el día a día, las relaciones humanas.  ELIJO PAZ AHORA.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=xn1QrDUybaU&feature=youtu.be[/youtube]
Jorge Lomar • Visión Cuántica en el Perdón Auténtico
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=kyONvCEG61s&feature=player_embedded#![/youtube]

Ver desde el corazón y sentir desde el corazón.
Ya podemos amar de verdad, verdad
Es muy importante que aprendamos el perdón de la forma que sea.
Qué bueno que ahora ya están haciendo nuevas concepciones de la realidad sin ser dualista….

Buscar en You Tube: Conferencia “Un nuevo concepto del perdón” en Durcal (Granada)

Oyendo su vídeo estas son sus palabras:

Tu niño interno sufre por tanto tu percepción emocional es errónea y estás dejando de ser comprensión y haces caso al profesor del miedo, del ataque del sufrimiento….
La paz y la sabiduría interior te piden que dejes las armas. Deja las armas internas: el ataque mental, la culpa el miedo, la culpabilización.
Eres un adicto al programa del conflicto. Tengo que manipularme y programarme a mi mismo. Yo soy amor y lo único que necesito es sacar el programa que no me deja sentir el programa del amor.
Amor es estar bien con este momento, sin manipulaciones, sin exigencias, sin demostrar nada, no tengo nada que venderos, ni que compraros, confío en este momento.
Esto te enseña el perdón. En el momento presente.
Esto es un proceso que estamos viviendo que estamos juntos en el proceso. Estamos juntos en el proceso y debajo de todo lo que nos separa debajo es consciencia, amor, aceptación.
Lo bonito es experienciarlo, no escuchar a un tío loco que te lo cuenta.
El camino del perdón te cambia la mentalidad. Tanto tiempo viviendo como un guerrero y para luego darte cuenta que el ataque no tiene ningún sentido.
Si te atacan el cuerpo defiendete y luego trabaja el perdón. Siente la emoción y aceptala tal y como es.
El trabajo del perdón es sorprendente. De repente eso que tanto te importaba cambia y no sabes como ni porque. Estabas poniendo todo tu ego, todo tu éxito o todo tu fracaso en un punto.
Perdonar significa :  per es constante y totalmente y donar es donar…
La vida te hace una pregunta: Vas conmigo o vas por tu cuenta.??? Acepto todo y si quieres luchar el amor espera.
No se puede imponer amor. Tienes que esperar que ocurra y que la condición es que abandones las armas, que salgas del campo de batalla.
Las personas que están ahí fuera son las mismas que yo.
Cuando estoy en la mente que ataca estás atacando y si estás en la mente que perdona perdonas dentro y fuera.
El programa te pone fuera en el campo de batalla. Te pierde tu capacidad de comprensión y tu mente está enferma.
Si tu pareja te dejara y sacando el bazoca vas a solucionarlo. El programa te dice que para quitar el sufrimiento tienes que poner sufrimiento.
El perdón para el conflicto y el perdón te da la posibilidad de conectarte con tu sabiduría interna.
Estamos haciendo caso al programa que nos manda a la mili.
El programa trae todo lo del pasado para impulsarte a lucha.
El programa te enseña a luchar.
Si ataco al programa, soy el programa de ataque.
Estoy atacando al sistema de pensamiento, una mentalidad un software
El programa que es ego es un software y un sofware se puede cambiar.
El bucle del pensamiento sentimiento se limpia con el perdón. Hay un progama histórico que desde el subconsciente funciona.
Aquí tengo que cuestionar mi sistema de pensamiento porque creo que aquí ha habido una injusticia. La comprensión nos espera. Y nos dice: Te sientes víctima, te espero.
Me rindo salgo del campo de batalla. Me rindo  a una sabiduría superior.
Fuente: El mismo vídeo.

Fuente: Jorge Lomar
Fuente: http://www.lavidaesfacilydivertida.com/?p=10467


Responde a cada punzada de miedo, culpa o carencia...



Cada vez que sienta una perturbación emocional, una punzada de dolor, un acceso de ira, un vacío profundo, estoy recibiendo un valioso aviso de mi interior:

Una forma de culpa se está dejando ver en el consciente, una forma de culpa en donde he invertido creencia, y por tanto, mi energía emocional, una forma de culpa a la que he dotado de vida inconscientemente.

Respiro. Siento la señal. No temo sentir, no puede hacerme nada. Reconozco la señal como un símbolo, como una indicación. No permito que el pensamiento me lleve afuera, al terreno en donde los engaños siembran el miedo, allá donde se pierde la atención:

 Si es sufrimiento es culpa, y si es culpa, es falso.

Es momento de responder:
Soy absolutamente inocente. No tengo nada que temer. Acepto lo que es.

Y ahora ábrete al Ser totalmente. Reconoce y siente justo ahora que estás con la Vida, con el Ser, con el Todo.

Estás en mí.
Te siento, te reconozco.

Libera toda tensión en tu cuerpo. Respira y siéntete totalmente inocente y unido.
Extiéndete. Deja que toda la situación se incluya en tu conciencia, todo tu entorno, todas las personas que participan de esta situación. Responde ahora unido al Ser:

Acepto lo que es.
Este momento es inocente.
Este momento es totalmente correcto.
Todos son inocentes. Todos están en mí.

Permítete ser totalmente sanado.
Deja que toda la culpa sea reemplazada por tu perfecta aceptación de este momento.

Me permito ser totalmente amado. Soy uno con la vida.

Ahora ábrete a contemplar la situación y el momento totalmente perdonado.
Siente la profundidad del proceso y da gracias por el milagro que has invocado.
Reconoce conscientemente el reemplazo de la culpa por la aceptación tal 
como la ilusión ha sido borrada por la verdad. Has respondido, y has sido respondido.
Gracias, gracias, gracias.

Responde a cada punzada de miedo, culpa o carencia


Jorge Lomar


Fuente:https://groups.google.com/forum/#!topic/circulo-sierpes-granada/davJXMZjP_Y