Ese hombre no dice más que cosas absurdas»,
dijo el visitante tras oír hablar al Maestro.
«Tú también dirías cosas absurdas
-le dijo un discípulo-
si trataras de expresar lo Inexpresable».
Cuando el visitante tuvo ocasión de decírselo
al propio Maestro en persona, éste se limitó a replicarle:
«Nadie está libre de decir cosas absurdas.
Lo malo es decirlas en tono solemne».

No hay comentarios:
Publicar un comentario